Café Negro.



...y seguí caminando por las calles limpias y ausentes de gente, lavadas por la lluvia, esa lluvia copiosa e incesante como lágrimas de madre, o quizás como las del creador al ver la calamidad de lo creado, la irreparable infamia de tantos pecadores sueltos en un mismo escenario, provocandose hasta el hartazgo.

a pesar de la lluvia, las manchas de sus pecados seguirán perennes haciendo una declaración, ante los ojos de la humanidad entera, denunciando las desviaciones de su naturaleza; racional, convenida, asolapada, hipócrita, cínica. A veces pienso que la carne se enferma de tanta repugnancia y se descompone en cánceres.

A pesar de todo me acepto como humano, parte de esta categoría enfermiza de ser, en un mundo que probablemente nos rechaza y fecunda nuestro exterminio con algún desastre natural, escaces y guerras como ya lo habia anunciado Maltus, sin embargo no es fácil aceptarse como tal siendo cociente de tanta calamidad, es por eso que trato de nunca estarlo, me embriago y enveneno constantemente y solo me permito conservar el mínimo de conciencia que me permita realizar mis objetivos, los mismos que hoy me trajeron hasta aquí...

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