Y fue así como presencie un desfile de rinocerontes...



Uno siempre subestima la publicidad en como altera el subconsciente popular, cambiando percepciones que al final como muchas estrategias marketeras resultan ser una falacia, al engrandecer las bondades de algo en detrimento de las debilidades o defectos.

Hay que tener cuidado ante este tipo de publicidad y no me refiero a solo las de marketing tradicional si no también la del networking, que usa voceros de influencia para implantar la duda, sobre la calidad de productos rivales para que su marca luzca algo más atractiva, no dejemos que nos manipulen, no dejemos que nos vendan que ser un rinoceronte salvaje es mejor que ser un individuo racional, con poder de decisión; en eso radica la libertad y al fin y al cabo la democracia.

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